En el mercado español de vehículos utilitarios, la Tata Grand se ha consolidado como una opción popular entre autónomos, pequeñas empresas y particulares que buscan una furgoneta compacta con buena relación carga‑peso. En 2023, el 12 % de los vehículos de este segmento fueron Tata, impulsado por su bajo consumo (6,5 l/100 km) y la disponibilidad de repuestos locales.
Los precios oscilan entre 9 500 € y 13 500 € según año, motorización y equipamiento. Un modelo 2020 con motor 1,2 L diesel, 5 puertas y 78 000 km se oferta a 12 300 €, mientras que una versión 2019 de 1,5 L, 4 puertas y 95 000 km ronda los 10 800 €. Los ejemplares con paquete “Tata Grand Pro” (caja de cambios de 6 velocidades y suspensión reforzada) pueden alcanzar los 13 500 €, justificando la diferencia con la mayor capacidad de carga y la garantía de fábrica extendida.
En España, cualquier Tata Grand matriculada antes de 2020 debe pasar la ITV antes del 31 de marzo del año siguiente a su primera inspección. El comprador debe solicitar el informe de la última ITV y asegurarse de que el vehículo cuente con el Certificado de Conformidad (COC) y la ficha técnica actualizada. Para la transferencia de titularidad, es obligatorio presentar el contrato de compraventa, el permiso de circulación, la tarjeta ITV y el justificante del pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), cuyo tipo impositivo varía entre el 4 % y el 8 % según la comunidad autónoma.
Una señal de alarma clara es la presencia de óxido en el bastidor o en los puntos de soldadura de la caja de carga, ya que compromete la integridad estructural y la capacidad de carga. Otro indicio crítico es la ausencia de la etiqueta de homologación del motor diesel, que puede ocultar una conversión no declarada a gasolina o una manipulación del cuentakilómetros. Por último, la falta de la documentación de la garantía extendida Tata Grand Pro, especialmente en modelos posteriores a 2019, sugiere que el vehículo pudo haber sido
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