Mediana calculada sobre 1 anuncios con precio publicados en Homesya, actualizado el 20 de septiembre de 2026. El rango habitual descarta el 10 % más barato y el 10 % más caro.
El mercado de suelo urbano en la Costa Blanca sigue escaso; la demanda de promotores y particulares que buscan parcelas listas para edificar supera la oferta. En 2024, la mayoría de los compradores son promotores inmobiliarios y fondos de inversión que buscan ubicaciones con alta plusvalía y acceso a infraestructuras municipales. En Jávea, la combinación de crecimiento demográfico (+3 % anual) y escasez de suelo disponible eleva el valor de cada metro cuadrado.
En Homesya.com, el único anuncio disponible para suelo urbano de promoción en Jávea se sitúa en 1 300 000 €, correspondiente a una parcela de 2 500 m² con clasificación de uso residencial y permiso de obra preliminar aprobado. Otros ejemplos de precios en la zona son: 1 150 000 € por 2 000 m² en Benidorm (zona costera con alta densidad) y 950 000 € por 1 800 m² en Denia (área con limitaciones de altura). La diferencia se justifica por la clasificación de suelo (A‑2 vs B‑1), la disponibilidad de redes de agua y saneamiento, y la proximidad a la playa.
El comprador debe solicitar al vendedor la escritura de compraventa, el certificado de dominio vigente y el plano catastral actualizado. Además, es obligatorio presentar la solicitud de inscripción en el Registro de la Propiedad dentro del plazo de 30 días, acompañada del justificante de pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) a una tasa del 8 % sobre el precio de venta. Para proyectos de promoción, también se requiere el informe de viabilidad urbanística emitido por el Colegio de Arquitectos de Alicante.
1. Ausencia de licencia de obra preliminar o de la certificación de viabilidad: sin estos documentos, el proyecto no podrá iniciarse y el coste de regularización supera el 20 % del precio de compra.
2. Servidumbres de paso no declaradas en la escritura: pueden limitar la construcción de edificaciones o requerir negociaciones con terceros, generando retrasos y gastos adicionales.
3. Discrepancias entre el plano catastral y la realidad física del terreno (por ejemplo, diferencias en la superficie superior al 5 %): indican posibles errores de medición o conflictos de linderos que pueden derivar en litigios.
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