El mercado de viviendas en España sigue creciendo, y los dormitorios dobles son la pieza clave para familias, profesionales que buscan alquiler y compradores que desean ampliar su vivienda. En 2024, Homesya registra más de 1.200 anuncios de pisos con al menos un dormitorio doble, impulsado por la demanda de espacios habitables con buena orientación y servicios cercanos.
Los precios de los inmuebles que incluyen al menos un dormitorio doble oscilan entre 100.000 € y 706.100 €. Entre los ejemplos más representativos destacan: Ático en C/ Sitges, Vilanova i la Geltrú – 2 dormitorios dobles y terraza privada (204.000 €); Piso de 3 dormitorios dobles y 2 baños con vistas panorámicas a los Montesinos (110.000 €); Piso soleado con ascensor, 3 dormitorios dobles y parking (140.000 €); Apartamento de 2 dormitorios, orientación Sur y garaje doble en Habaneras, Torrevieja (209.900 €); 1 dormitorio doble en Benidorm (100.000 €); y el ático de 4 dormitorios, gran terraza y parking doble en Calaburras – Mijas Costa (706.100 €). En general, la zona costera y los barrios con buena conexión de transporte tienden a situar el precio medio en torno a 180.000 € por unidad.
En España, la transmisión de una vivienda requiere la escritura pública ante notario y su inscripción en el Registro de la Propiedad. Además, el vendedor debe entregar la certificación energética (certificado CE) vigente, la nota simple del registro que acredite la titularidad y la ausencia de cargas, y el certificado de habitabilidad si la construcción es posterior a 1999. Para inmuebles con más de diez años, es recomendable solicitar el informe de inspección técnica de edificios (ITE), que garantiza la seguridad estructural y la conformidad con la normativa de accesibilidad.
1. Discrepancia entre la superficie declarada y la medida real del dormitorio; una diferencia superior a 10 % suele indicar errores en la escritura o reformas no registradas. 2. Ausencia de certificado energético o de la última inspección ITE, lo que puede obligar al comprador a asumir costes de regularización. 3. Presencia de humedades visibles en paredes o techos, especialmente en zonas bajas o con mala ventilación, ya que pueden derivar en problemas estructurales y de salud.
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