Mediana calculada sobre 13 anuncios con precio publicados en Homesya, actualizado el 21 de septiembre de 2026. El rango habitual descarta el 10 % más barato y el 10 % más caro.
En el mercado de alquiler de garajes situados en la zona metropolitana de Barcelona la demanda supera la oferta, sobre todo entre autónomos que necesitan espacio para almacenar herramientas y particulares que buscan una plaza segura para su coche o moto. En 2024 la mayoría de los anuncios se concentran en municipios como Cardedeu y El Masnou, donde la proximidad a la autovía C‑33 facilita el acceso rápido a la ciudad.
Los precios publicados en Homesya varían entre 40 € y 80 € al mes, según la ubicación y los servicios incluidos. Por ejemplo, el anuncio de “Alquiler de garaje con trastero situado en C. Llinars 2, Cardedeu” ofrece una plaza de 12 m² con trastero de 4 m² por 80 € mensuales, ideal para un coche y material de obra. En contraste, “Alquiler Espacio para Moto en garaje situado en C. G. Polacra Constanza 27, El Masnou” propone una zona de 3 m² por 40 € al mes, perfecta para una motocicleta y casco. Los precios intermedios (50‑70 €) suelen corresponder a garajes de 8‑10 m² sin trastero, pero con vigilancia 24 h y acceso controlado.
El contrato de arrendamiento debe constar por escrito y especificar la duración mínima (generalmente 12 meses) y la renta mensual. Según la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), el arrendador está obligado a garantizar el uso pacífico del espacio y a realizar reparaciones estructurales. Para garajes destinados a almacenamiento de mercancías peligrosas, es necesario obtener la licencia de actividad del Ayuntamiento y cumplir con la normativa de prevención de riesgos (RGPD de seguridad). Además, el inquilino debe inscribir el contrato en el Registro de la Propiedad si la superficie supera los 30 m², aunque la mayoría de los garajes anunciados en Homesya están por debajo de ese umbral.
1. Falta de certificado de inspección de la instalación eléctrica: un garaje sin este documento puede ocultar cables en mal estado que representen riesgo de incendio. 2. Condiciones de acceso restringidas sin justificación clara, como puertas que sólo se abren con una llave que el arrendador retiene, lo que dificulta la salida en caso de emergencia. 3. Ausencia de cláusulas de mantenimiento en el contrato, lo que deja al inquilino responsable de reparaciones costosas que normalmente corresponderían al propietario.
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