Una estructura metálica puede reducir tiempos y aprovechar materiales existentes, pero debe encajar en el nuevo proyecto. Compara el conjunto completo —pórticos, pilares, cerchas, correas, arriostramientos y uniones— y no únicamente los metros cuadrados anunciados.
Revisa corrosión, deformaciones, soldaduras, taladros añadidos y piezas ausentes. Una capa de pintura puede ocultar daños, así que pide imágenes cercanas de apoyos, uniones y zonas expuestas al agua. El precio final debe incluir desmontaje, medios de elevación, transporte, adaptación y protección anticorrosiva.
No debe darse por supuesto. La cimentación, las cargas de viento y nieve, el uso de la nave y la normativa del municipio pueden ser distintos. Un técnico competente debe comprobar la estructura y adaptar el proyecto antes del montaje.
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