Antes de comprar una caja frigorífica usada, define si necesitas refrigeración, congelación o solo aislamiento. Comprueba también si se instalará sobre un vehículo, se utilizará como módulo fijo o debe conservar una homologación concreta.
Pide una prueba desde temperatura ambiente y comprueba cuánto tarda en alcanzar la consigna. Escucha el compresor, revisa fugas, evaporador, condensador y cierres de las puertas. Solicita el historial de mantenimiento y confirma la disponibilidad del refrigerante y de los repuestos.
Incluye en la comparación el desmontaje, transporte, adaptación al nuevo vehículo, instalación eléctrica, revisión del equipo y posibles trámites de homologación. Una caja barata puede dejar de serlo si necesita reparar el aislamiento o sustituir el grupo frigorífico.
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