El mercado inmobiliario de la Costa del Sol sigue atrayendo a familias que buscan segunda residencia y a inversores que apuestan por el alquiler vacacional. En Fuengirola, la demanda se concentra en zonas cercanas a la playa y al centro urbano, donde la oferta de pisos ha crecido un 12 % en los últimos 12 meses, según datos del Registro de la Propiedad de Málaga.
Los precios varían según la ubicación, superficie y estado de conservación. En el barrio de Los Boliches, los pisos de 70 m² con dos dormitorios y terraza oscilan entre 210 000 € y 260 000 €, mientras que en la zona de Carvajal, un apartamento de 55 m² con una plaza de garaje suele cotizar entre 175 000 € y 200 000 €. Los inmuebles con vistas al mar o reformados recientemente pueden superar los 300 000 €, especialmente si incluyen amenities como piscina comunitaria o acceso directo a la playa.
Para formalizar la compra, el comprador debe obtener el certificado de eficiencia energética (certificado REE), la nota simple del Registro de la Propiedad y el último recibo del IBI. Además, es obligatorio presentar la escritura de compraventa ante notario y, si el comprador es una empresa, inscribir la operación en el Registro Mercantil. En Fuengirola, la Oficina de Registro de la Propiedad exige la presentación del certificado de deuda cero del vendedor, que garantiza que la vivienda está libre de cargas y hipotecas.
1. Ausencia de la ITE vigente: un edificio sin inspección técnica reciente puede ocultar grietas estructurales o problemas de accesibilidad que el comprador tendría que solventar. 2. Diferencias entre la superficie declarada y la real: si la superficie útil supera en más de un 10 % la que figura en la escritura, podría tratarse de una sobrevaloración fraudulenta. 3. Historial de litigios de la comunidad: procesos judiciales en curso por incumplimiento de normas de convivencia o por obras no autorizadas indican posibles conflictos que repercutirán en la gestión futura del inmueble.
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